En el campo de la arquitectura del
Protomanierismo destacarán las figuras de
Miguel Angel,
Giulio Romano,
Sebastiano Serlio,
Jacopo Sansovino y
Sanmicheli.
Las primeras tareas de
Miguel Angel como arquitecto tendrían por marco
la iglesia de San Lorenzo, el templo patrocinado por la dinastía Médicis y construido por
Brunelleschi, en Florencia. Después trabajará en la Sacristía Nueva y en la
Biblioteca Laurenciana. Tras este capítulo arquitectural florentino, Miguel Angel desarrollará más tarde en Roma otro trascendental programa que dará paso a una interesantísima tarea urbanística y a la definitiva construcción de la Basílica petriana.
La faceta de arquitecto de Giulio Romano está ligada a Mantua, donde le llamó ya desde 1524 el marqués Federico II Gonzaga, a indicación de
Baltasar de Castiglione. Fábrica de gran amplitud es el
Palacio del Té así como la ampliación del Palacio Ducal.
Más importante que por sus actuaciones como arquitecto en Bolonia, Venecia y más tarde en Francia, en las que se declaró seguidor de
Peruzzi, la fama de Serlio se cimentó en
la labor teórica a través de su estimable "Tratado de Arquitectura", en siete volúmenes, editados en Venecia entre 1537 y 1551, que alcanzó enorme difusión y traducciones a otras lenguas.
Asentado definitivamente desde 1529 en la ciudad de los canales,
Jacopo Sansovino hizo gran amistad con
Tiziano y Aretino, convirtiéndose en el gran nexo entre la cultura artística de la Italia central y Venecia, hasta su muerte en 1570. Como arquitecto su huella sobre la ciudad es permanente y proporcionó en sus fábricas poderosa acogida a la ornamentación plástica con estatuas y relieves también ejecutados por él.
Como Sansovino, también fue desplazado hacia el norte de Italia por el estallido del Saco de Roma el veronés Michele Sanmicheli (1484-1559). En Verona quedó lo más sobresaliente de su producción, inspirada en Roma,
Bramante y
Sangallo el Joven, pero en fórmulas cercanas a Giulio Romano.