En 1524
Miguel Angel recibió, por solicitud de
Clemente VII, el encargo de flanquear un costado del claustro levantado por el biógrafo y seguidor de
Brunelleschi, Antonio Manetti, con la Biblioteca Laurenciana, en la que trabajó hasta 1527, el año del Saco de Roma, continuándolo
Ammannati y
Vasari. Si el vestíbulo o ricetto es, por su ambiente, una viril invitación al silencio con sus ventanas ciegas de estípites colgantes y peraltados antes de ascender por la triple escalinata que se resume en una sola rampa, el salón de lectura es con reiterada contraposición de vanos ciegos rectangulares y cuadrados, una individualizada y recoleta insistencia al estudio y la meditación.