Con esta escultura se produce la recuperación de uno de los modelos clásicos llamados a tener una mayor proyección en la escultura posterior:
el retrato ecuestre. Tipología esencialmente urbana, aparecerá unida, como su paradigma, el
Marco Aurelio, a la ostentación visual de la imagen del poder. El
Coleonni de
Verrocchio será su gran "rival".