Uno de los mejores ejemplos del purismo renacentista en
Portugal lo encontramos en el claustro del Convento de Cristo en Tomar. El diseño corresponde a
Diego de Torralva, quien trabaja en esta construcción entre 1557 y 1562, correspondiendo a Filippo Terzi la finalización de las obras. El claustro presenta dos pisos porticados con diferentes órdenes superpuestos, dórico en la planta baja y jónico en la superior. En la organización del alzado encontramos referencias a los tratados de
Serlio al repetir el esquema de arcada y vanos entre los intercolumnios en las dos plantas, eso sí, con una proporción más reducida en la superior. El purismo del conjunto contrasta con la iglesia de traza gótica y profusa decoración dentro del estilo manuelino.