En la fosa PG 1237 del cementerio real de Ur apareció una magnífica
arpa en forma de trapecio invertido y ornamentada con la cabeza de un toro barbado, hecha en lámina de oro, montada sobre un núcleo de madera y betún, y con ojos de lapislázuli. El significado de este animal en este objeto fue probablemente apotropaico.