La evolución respecto al
Guerrero caído situado en
el frontón occidental del mismo templo, se percibe tanto en la estructura como en el estilo. La forma es más cerrada, los puntos de apoyo más reducidos y la verosimilitud del gesto mejor expresada, por eso el guerrero parece a punto de rodar desplomado. La tendencia a señalar cantos y biseles en las intersecciones de planos y la limpidez de la superficie del mármol caracterizan, como ya se ha dicho, a la escuela eginética, una de las más importantes de esta
etapa de transición al siglo V.