Sobre los restos de
los propíleos levantados en época de
Pisístrato,
Pericles le encarga al arquitecto Mnesiklés la construcción de un nuevo acceso a
la Acrópolis. Mnesiklés supo resolver magistralmente el problema de la topografía. Dos terrazas superpuestas, divididas por un corredor transversal con columnas jónicas, daban lugar a cuatro estancias rectangulares (uno de ellos, corresponde a la famosa pinacoteca).