Durante el siglo VI los dípticos de marfil estuvieron muy en boga para conmemorar algún acontecimiento destacado o resaltar
la imagen imperial. Este es uno de los primeros ejemplares que conservamos del arte bizantino que durante mucho tiempo, perteneció a la familia Barberini, y de ahí que sea conocido como Díptico Barberini. Con un lenguaje cercano al helenismo, aparece representado un emperador a caballo -tal vez
Anastasio o
Justiniano, aunque las últimas teorías señalan a
Zenón- con un claro intento de imitar la realidad. Bajo la figura ecuestre, aparece una figura alegórica ofreciendo frutos que representa a la Tierra, mientra que en la parte superior, una victoria alada porta la palma. Por último, tras la lanza imperial, se oculta un bárbaro ataviado al modo escita y ya vencido.