Danielle Ricciarelli llegó a temprana edad a Roma procedente de Volterra, utilizando el topónimo como su propio nombre, algo muy frecuente en el
Renacimiento; su formación tuvo lugar en el taller de
Sodoma, frecuentando también el estudio de
B. Peruzzi aunque será el estilo grandilocuente de
Miguel Ángel quien marcará su forma de trabajar. La protección del cardenal Trivulzio le llevará a ejecutar una importante serie de encargos al fresco dentro de un estilo plenamente
manierista aunque Volterra obtendrá mayor fama - negativa en este caso - por cubrir las figuras desnudas que Buonarroti pintó en la pared del
Juicio Final lo que provocaría el apodo del "Braghetone". Bien es cierto que la decisión no partió del artista sino de la curia vaticana siendo Danielle un mero ejecutor de ese mandato. Sus obras se caracterizan por los escorzos y la monumentalidad de las figuras, enlazando con el
Manierismo imperante en Roma durante la segunda mitad del
Cinquecento.