Como su progenitor, Josep Fontserè Doménech, se dedica a la arquitectura. Es continuador de las formas realistas que se imponen en
el siglo XIX. Trabajó como maestro de obras y al comienzo de la década de los setenta se presentó con un proyecto a concurso para la realización del parque Ciutatdella de Barcelona, siendo elegido el ganador. También se hizo cargo del diseño de las viviendas que rodeaban el parque. Es, además, autor del mercado del Born de Barcelona, donde predomina el uso del metal, en busca de la funcionalidad.