Un laberinto, reproducido en el pavimento de la iglesia, proporciona el nombre de los arquitectos que dirigieron los trabajos de la
catedral de Amiens. Se trata de Robert de Luzarches, Thomas de Cormont y Renaud de Cormont, por este orden. En 1220, Evrad de Fouilloy fue el encargado de inaugurar la catedral, encargando el diseño a Luzarches. Para la ejecución de este proyecto se inspiró en las catedrales de Chartres y
Reims.