Comienza su actividad artística en los años 50, alejado del
expresionismo abstracto que en ese momento estaba en auge. Utiliza en sus obras objetos cotidianos tales como banderas, números, mapas o letras, no tanto como representaciones, sino para crear la idea de pintura como objeto en sí mismo, por medio de gruesas superficies pictóricas y grandes riquezas cromáticas. Se le considera, junto a
Rauschenberg, uno de los mayores exponentes del neodadaísmo, corriente que surge en estos años en el ámbito de la vanguardia neoyorquina. Su obra, a finales de la década de los 50, se caracteriza por la inserción de objetos reales, como reglas o compases, y se ha considerado precedente del
Pop Art. En
los años 70 abandona esta práctica volviendo a una búsqueda puramente pictórica.