Acudió a la
Escuela de Bellas Artes, donde fue el ganador del Grand Prix de Roma en 1824. Durante su estancia en Roma, hasta 1830, se dedicó al estudio de las ruinas de
la antigüedad. Sus proyectos para la restauración de
los templos de Paestum fue uno de los trabajos que más polémica provocó entre sus contemporáneos por su carácter innovador. Al comienzo de la década de los años cuarenta realiza en París la
Biblioteca de Sainte-Geneviève. La peculiaridad de este diseño es el empleo del hierro fundido por primera vez para su construcción. Otra innovación era la posibilidad de ver el interior. Su creación más importante fue la
Biblioteca Nacional de París. Dentro de este edificio, la sala de lectura es uno de los espacios más importantes por la forma en que finas columnas de hierro sujetan las cúpulas.