Podría ser de origen lombardo, según se deduce de su nombre. Se piensa que su formación discurre en la Toscana y luego se traslada a
Venecia. El monumento a Roselli de Padua es la primera obra que se conoce de este autor. El resto de su actividad queda documentada en Venecia. En la ciudad de los canales abrió un taller, especializado en la realización de monumentos fúnebres. En un recorrido por las iglesias de la ciudad es posible contemplar infinidad de sepulcros ejecutados bajo la dirección de Pietro Lombardo y donde intervinieron sus hijos
Antonio y
Tullio. A su faceta de arquitecto se debe la iglesia de San Giobbe de Venecia, y
Santa María dei Miracoli.