Se forma en el taller de
Ghiberti y trabaja como colaborador de
Donatello. El
convento de San Marcos es la obra por la que comienza a destacar por la complejidad de su construcción. Aunque su proyecto decisivo es el
Palacio Médici-Riccardi de Florencia. En su fachada alterna un revestimiento modulado hacia el exterior, con el sillar liso y luego el ladrillo. Con esta solución, que equivale a una interpretación del castillo medieval desde la óptica renacentista, sienta las bases de un modelo de
palacio florentino que se repetiría con posterioridad. Por lo general la distribución de este tipo de construcción es geométrica y para aligerar la estructura se crean galerías o abren grandes ventanas. En su faceta como escultor fue ayudante de Donatello en encargos como el púlpito de la catedral de Prato. También trabajó con
Luca della Robbia en la puerta de bronce de la sacristía de la catedral de Florencia. Su estilo sobrio se inscribe dentro del academicismo de la época.