Francisco representa la tercera generación de la familia Colonia, activa en Castilla y especialmente Burgos, en el último periodo del gótico y en los primeros momentos del Renacimiento. Nieto de
Juan e hijo de
Simón, es el continuador de la mayoría de los trabajos inconclusos de su padre, mostrando aún en sus obras cierto regusto
goticista como se pone de manifiesto en la
portada de la Pellejería de la catedral o el
Arco de Santa María, en colaboración con
Juan de Vallejo, presentando también notas de clara inspiración
plateresca.