Por encargo del emperador
Justiniano reconstruyó la iglesia de
Santa Sofía de Constantinopla. Los diseños de este proyecto respondían a una nuevo concepto arquitectónico basado en el espacio y que conjuga la planta longitudinal con la central. En el centro se levanta una enorme cúpula de 30 metros de diámetro que se apoya entre las naves. En este proyecto Antemio contó con la ayuda de Isidoro de Mileto.