La catedral románica de Segovia, consagrada en 1228, fue derruida en 1521, debido a la Guerra de las Comunidades. Estaba situada frente al
Alcázar, lugar en el que se hicieron fuertes los sublevados. Pronto se iniciaron las obras para construir
el nuevo templo, poniéndose la primera piedra en 1525. Para su edificación fue necesario derribar más de cien casas, incluso el convento de Santa Clara. Juan Gil de Hontañón será el encargado de la edificación, finalizando los trabajos su hijo
Rodrigo, tomando como modelo la de
Salamanca. El templo presenta planta de cruz latina, con tres naves, crucero y girola a la que se abren capillas pentagonales. Las medidas son espectaculares: 50 metros de anchura y 105 de longitud, elevándose sus bóvedas hasta los 33 metros. Entre los contrafuertes también encontramos capillas. El antiguo claustro románico se encuentra adosado a la nueva catedral, siendo trasladado piedra a piedra en 1524.