La forma general del
pabellón real del Naranco, convertido después en iglesia de Santa María, es la de un prisma rectangular alargado con cubierta inclinada a dos vertientes; en el exterior sobresalen a cada lado dos series de cuatro esbeltos contrafuertes verticales con estrías y acanaladuras, en los lados largos se adosan una escalera doble exterior y un
pórtico con un mirador.