Un conjunto de pinturales murales y tablas inauguran el gótico en
Cataluña. Entre ellas, algunas están vinculadas a un linealismo más canónico como es el caso del conjunto de pinturas murales del Palacio de Aguilar de Barcelona, de las que se muestra un detalle en la imagen, o del retablo de San Jaime de Frontanyá, hoy en el Museo de Solsona.