De los contactos con obras hispanas surgió el célebre
Comentario del Apocalipsis de Saint-Sever. Se trata de una interpretación plástica a la carolingia de la conocida obra de Beato de Liébana. Fue un encargo del abad Gregorio Muntaner de Saint-Sever (1028-1072), realizado por un pintor llamado Esteban García.