Hijo de
Bernardo de Mora y hermano de
Diego de Mora, también desarrolla su vocación artística en la ciudad de
Granada. A instancias de
Carlos II se traslada a
Madrid para trabajar como escultor de cámara. En 1680 regresa a Granada. De su autoría es la Dolorosa que realiza para el convento de la Maravillas en Madrid y el Cristo de la Misericordia de Granada.