Desarrolla su vocación artística bajo los consejos de su padre,
Bernardo de Mora y en el taller de
Alonso Cano. La mayor parte de su actividad la desarrolla en
Granada en el taller de su padre. Lejos del Barroco, su estilo es mucho más clásico. De su legado destacan las Estatuas de la Concepción y San Gregorio en la catedral de Granada, y la Virgen del Carmen en las Carmelitas Calzadas.