Su actividad se documenta en Salamanca, donde residió hasta 1652. En esta fecha se traslada a
Santiago de Compostela, donde le encargan la reconstrucción de la iglesia de San Martín. En la ciudad Jacobea llegó a ser nombrado maestro de obras de la catedral y se hizo cargo del diseño del claustro del Colegio de San Jerónimo.