Antes de cumplir los veinte años ingresa en la Escuela de Bellas Artes. En 1866 es galardonado con el Prix de Roma, lo que le permite instalarse durante dos años en la Ciudad Eterna. Su siguiente destino es España, donde se entusiasma con la obra de
Goya y
Velázquez. Después de esta experiencia se instala en Marruecos. Allí su paleta se hace más viva y es entonces cuando pinta obras como La condesa de Barck o Salomé. Perdió la vida en el frente, durante la Guerra Franco-Prusiana, siendo todavía muy joven.