Derivado del
KV-1, fue básicamente un modelo igual a éste, pero montaba una torreta más grande para poder albergar el
obús ML-20 de 152 mm.
En 1939 se fabricó una pequeña serie de ejemplares con una torre de formas excesivamente complicadas. En el modelo de 1940 se sustituyó por otra con una silueta simplificada, aunque también de gran volumen.
Al comenzar la
Operación Barbarroja por parte de las tropas alemanas, de poco sirvió el KV-2 a los soviéticos. Desde un principio este carro fue diseñado para ser utilizado en el asalto de áreas sólidamente fortificadas; y con su elevado peso y lenta velocidad no pudo incorporarse a la vertiginosa retirada del
Ejército Rojo en 1941. Así, solían ser abandonados en el campo de batalla por su tripulación.
Una vez que las fábricas de carros soviéticos fueron
trasladadas desde el occidente del país hasta las zonas más remotas de Siberia, el KV-2 dejó de producirse.