Subfusil automático con cargador de 32 cartuchos, la MP 40 era una versión mejorada de la
MP 38, subsanando su principal defecto: el elevado coste de realización. En efecto, aunque avanzada, en relación con otras armas de la época, la MP 38 se construía todavía con máquinas tradicionales (tornos y fresadoras), lo que hacía aumentar el coste y el tiempo de producción, cosa que no gustaba al Alto Mando del Ejército, ocupado en
la "Guerra Relámpago". La MP 40 había sido estudiada para poder ser fabricada rápidamente y con su gasto contenido.