Desde los años cuarenta ya destaca su trayectoria política como viceministro del Gabinete
Konoye. Desde este cargo pasó a ser titular del ministerio de Guerra. Anami nunca quiso admitir la situación de su país en el conflicto y se negó a aceptar una
rendición. Bajo el pretexto de que se trataba de una "Guerra Santa" se negó a firmar ningún armisticio. Toda esta situación le llevaría al suicidio el día 15 de agosto de 1945.