Al comienzo de la década de los cuarenta Gensoul recibió de
Darlan la orden de acudir a
Mers-el-Kebir. Ante la
derrota de Francia en el mes de junio de 1940
Churchill mantuvo relaciones con Darlan para evitar nuevas caídas. En esta ocasión la
marina británica emprendió la operación "Catapulta" para garantizar que los alemanes no se apropiaran de la flota francesa. Sin embargo, el almirante Gensoul se negó a entregar los buques al almirante
Somerville, que dirigía esta empresa. Al ver que Gensoul no se rendía, los británicos comenzaron a bombardear a los acorazados
"Bretagne",
"Dunkerque" y "Provenza", entre otros. El enfrentamiento se saldó con la muerte de 1.300 marineros.