Hasta 1939 estuvo al frente de las Escuadra de las Indias. Aunque su intención inicial era la de retirarse en esta fecha, el
estallido de la guerra le obligó a permanecer en el ejército. Una de las primeras operaciones en las que intervino fue en el reembarque de
Dunkerque. Pero su acto más heroico tuvo lugar en las costas africanas, en
Mers el Kebir, donde dirigió la las
fuerzas navales británicas en combate con las francesas, logrando hundir la flota gala. También logró una airada victoria
contra las tropas italianas en el cabo Teulada. Durante los últimos años del conflicto estuvo al mando de las fuerzas navales británicas de
Extremo Oriente. Desde 1944 ocupó el almirantazgo en Washington.