Ha pasado a la historia como una de las personalidades más crueles del Reich. Durante el gobierno nazi fue nombrado Ministro de Trabajo, además de ser Gauleiter de Turingia. Desde su posición de poder ordenó que fueran exhumados los cuerpos de Goethe y Schiller y se llevaran de Weimer a Jena para ser destrozados en caso de que entrasen los americanos. Esta orden no se llegó a cumplir. El 9 de febrero de 1942, Albert
Speer es nombrado ministro de armamento y Fritz Saukel obtiene plenos poderes para la organización de la
mano de obra esclava. Los nazis la encontrarán en los países ocupados, sobre todo en Polonia, Francia y la Unión Soviética. Durante los
juicios de Nuremberg fue condenado a muerte en la horca como
criminal de guerra.