El arquitecto reformó esta casa, realizada por
Vilaseca, en
1919. Como en buena parte de sus últimos proyectos, en este edificio Puig
i Cadafalch incorpora elementos del Barroco catalán en la portada; las seis
plantas intermedias se destinan a oficinas y la superior se reserva para la
vivienda del propietario. Para que cada una de las plantas fuera cambiada
por los inquilinos, presentan una estructura libre, de la misma manera que
en la fachada emplea los elementos clásicos de manera libre y
desinhibida, eludiendo lasa referencias historicistas de momentos
anteriores, aportando al conjunto una imagen europea y moderna.