La etapa barcelonesa de Puig i Cadafalch se inicia con la Casa Martí i
Puig, en la estrecha calle de Montesión. Dentro de las posibilidades que
ofrecía, consiguió singularizar sus dos fachadas, de composición diversa,
gracias a una decoración escultórica que subraya el ángulo, destaca una
tribuna y enmarca la puerta, los balcones y las ventanas. En sí misma, la
casa tenía ya carácter, pero adquirió notoriedad por haberse instalado en
su planta baja una cervecería, "Els Quatre Gats", frecuentada por un grupo
de artistas encabezado por
Ramón Casas y
Rusiñol, al que también se añadió
Picasso.