Este es el monumento más preciado del
Albaicín, fundado en 1501 por
Isabel la Católica sobre los restos de uno de los antiguos palacios de la familia real nazarí. Se trata de un importante convento de madres clarisas, cuya iglesia presenta una nave con Capilla Mayor en alto, a la que se accede por una empinada escalinata, que obliga a levantar la mirada y contemplar la armadura mudéjar con decoraciones platerescas de la techumbre. En ella, se conservan multitud de obras de arte. Su puerta de acceso es un bonito ejemplo del gótico final vinculado al maestro Enrique Egas, donde se funden arcos mixtilíneos, columnillas, hornacinas y pináculos. En su bellísima portada gótica están grabados los símbolos de los
Reyes Católicos: el yugo y las flechas.