Junto a la Carrera del Darro se conserva el baño de Nogal (Hamman al
Yauzá) o Bañuelo, baños árabes de época del rey zirí Badis Ibn Habus
(siglo XI). Constituye uno de los mejores ejemplos conservados de toda
España y su planta deja sentir la influencia de las termas romanas. Junto a
un patio que sirve de entrada, se dispone una primera estancia rectangular
que funcionaba como sala fría, seguida por otra cuadrada de mayores
dimensiones, con arquerías de herradura en tres de sus lados,
correspondientes con la sala templada. Finalmente, otra habitación
rectangular provista de dos espacios, donde se ubicaban las bañeras de
agua, era la sala caliente; adyacente a ésta última se hallaba la caldera del
baño. Cabe destacar la decoración interior, a base de columnas, capiteles,
zócalos pintados, suelos de mármol y bóvedas horadadas con lucernas
estrelladas que permitían la perfecta ventilación del baño. Las columnas
fueron reaprovechadas de épocas anteriores, concretamente, de los
periodos romano y visigodo.
Aparte de los baños privados, los públicos o hammanes tenían un claro
sentido cívico y religioso. Los habitantes del barrio acudían a lavarse,
cuidarse el cuerpo y compartir conversación.