A finales del siglo XV se construyó este palacio, tomando como base las fortificaciones de
la antigua Barcino. En su interior, destaca un atractivo patio con un primer piso de arquerías rebajadas. En los primeros años del siglo XX, el edificio fue reformado en parte por
Lluis Domenech i Muntaner, autor de una de las señas de identidad del palacio: su buzón de estilo modernista. En la actualidad es la sede del Archivo Histórico de Barcelona.