El Corral del Carbón es la única alhóndiga conservada de las tres que existían en
la Granada nazarí. Se construyó en los primeros años del siglo XIV y servía también como posada para los mercaderes, ya que en las estancias superiores había alojamientos, mientras que la planta baja estaba dedicada a las caballerizas y las estancias para almacenaje. Las letrinas no se han conservado. La fachada está constituida por un arco de herradura apuntado con decoración de atauriques en las enjutas y un friso epigráfico encima. En el zaguán encontramos una puerta adintelada sobre la que se abren dos ventanas geminadas. El patio cuadrado contrasta por su sencillez; presenta una fuente en el centro y se rodea por tres pisos de galerías
Las reinas nazaríes eran las dueñas del edificio, por lo que pasó a manos de los
Reyes Católicos tras la Capitulaciones de Santa Fe. Los monarcas cedieron el uso a un criado llamado Sancho de Arana, quien continuó empleándolo como hospedería. Entre 1531 y 1593 fue utilizado como corral de comedias y en el siglo XVIII se usó como casa de vecinos, empleándose sus bajos como almacén de carbón, de ahí su nombre. El Estado lo adquirió en 1933 y en la actualidad acoge una oficina de turismo y varias tiendas.