El artista
Ludovico Carracci, abandonará las complicaciones intelectualistas del artificio tardo manierista (lo que no le frenará para seguir usando algunas fórmulas manieristas), buscando un lenguaje artística, sencillo y directo, inteligible para el pueblo, que expresara, con suma y espontánea claridad, los contenidos sacros y moviera a devoción.