La otra cara del
venecianismo representado por
Veronés y
Tintoretto la ofrece el arte rústico y popular de Jacopo da Ponte, conocido generalmente como Jacopo Bassano por la localidad véneta de su origen. Su canon humano se acerca al alargamiento y torsión tintorettianos, y cultiva con frecuencia la "pintura di notte e di fuoco" mediante fogonazos reales o místicos que extraen sus figuras del fondo sombrío como si fueran apariciones. Sus telas, ocupadas por muestrarios animalísticos variadísimos o por aparadores con viandas y vajillas, tuvieron gran aceptación. Su arte fue continuado por sus hijos
Francesco y
Leandro, y de los tres se conservan numerosas obras en España.