Fue un prolífico autor que trabajó como arquitecto real al servicio de
Enrique IV y María de Médicis. Diseñó varios edificios civiles como el castillo de Coulommiers o el Palacio de Luxemburgo de París. De acuerdo con las tendencias clasicistas que imperan en este tiempo, De Brosse proyectó algunos de las construcciones más destacadas de este tiempo. Incorporó elementos innovadores, que más tarde retomó
Mansart.