Discípulo de Canevari, intervino en la capilla de San Juan de la catedral de Lisboa. Con
Bernini trabajó en el Palacio de Odescalchi. Al comienzo de la década de los años treinta se presenta al concurso para ejecutar la
Fontana di Trevi y resulta ganador. Esta fue una de las grandes realizaciones que culminaron el barroco romano. En esta obra, donde el agua juega un papel fundamental, surgen tritones, caballos marinos y otras figuras que quedan plenamente integradas en el marco arquitectónico. Todo ello se traduce en un conjunto dinámico y lleno de fuerza y vigor.