Papa de 1389 a 1404, sucedió a
Urbano VI. Era la época del Cisma y, simultáneamente con Bonifacio IX gobernaron la Iglesia
Clemente VII y su sucesor Benedicto XIII, papas de Avignon. Su papado fue dictatorial, observando numerosas disputas políticas con las casas de Anjou e Inglaterra. Hizo colocar tres coronas en la tiara.