El papel de Paulo III en la silla de san Pedro va a ser de gran importancia para la cristiandad. Alejandro Farnesio pertenecía a una de las más importantes familias italianas aliadas a España. Desde 1493 era miembro de la curia cardenalicia, a pesar de su licenciosa juventud, siendo elegido papa en 1534, a la muerte de
Clemente VII. El momento era de máxima tensión debido a los continuos enfrentamientos entre
Carlos I y
Francisco I por el control de la península itálica por lo que la mediación del pontífice fue extraordinaria. Paulo III tuvo en sus manos la excomunión de Enrique VIII de Inglaterra y no dudó en llevarla a cabo, de la misma manera que confirmó a la Compañía de Jesús (1530) o estableció el tribunal de la Inquisición en Roma (1532). Como buena parte de la Iglesia, Paulo estaba interesado en cerrar la herida abierta por los protestantes, inaugurando el Concilio de Trento en 1543, concilio que llevó a la ruptura definitiva abriendo el camino a la Contrarreforma.