El culto cristiano ortodoxo presenta algunos rasgos específicos. Los ortodoxos consideran una
herejía la proposición cristiana de que el Espíritu Santo, además de proceder de Dios padre, lo haga también de
Jesucristo. También se muestran en contra del dogma católico referente a la
infalibilidad del Papa, pues para ellos, es sólo un hombre y, por tanto, no infalible, siendo la infalibilidad sólo exclusiva de los Concilios Ecuménicos de la Iglesia.
El dogma católico de la Inmaculada Concepción es también rebatido por los ortodoxos, quienes niegan que la
Virgen naciera libre del pecado original. Desmienten también la existencia del
Purgatorio, postulando que no existen juicios particulares después de la muerte, por lo que no tienen sentido las indulgencias.
En cuanto a los ritos, el culto ortodoxo establece que los niños deben ser
bautizados sumergiéndose en la pila bautismal. Para la Iglesia ortodoxa no existe la Primera Comunión, mientras que la
Comunión es realizada con pan y vino y en ella se evoca al Espíritu Santo.
Los sacerdotes ortodoxos pueden contraer matrimonio, aunque, si lo hacen, no podrán llegar a ser
obispos. La misa sólo puede ser celebrada una vez al día en el mismo altar.
La lengua litúrgica es la llamada Arjaísusa, la lengua a la que se tradujeron los
Evangelios -que estaban escritos en arameo- en el siglo I o II. En las iglesias no existen tallas ni estatuas, habiendo en su lugar
iconos. Por último, los fieles ortodoxos se santiguan de derecha a izquierda.