La Torá es el principal texto religioso judío. Es también llamada Pentateuco, pues integra cinco libros: Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio. En estos libros se narra el origen del mundo, los
antepasados de Israel, la
esclavitud en Egipto, la liberación, la entrega de los mandamientos en el Sinaí y el
deambular por el desierto hasta llegar a la Tierra Prometida.
A menudo el término Torá se emplea para referirse a la Biblia en su conjunto, que consta de tres partes: el Pentateuco, los Profetas y los Escritos. Los Profetas (Nevi'im) integra tanto textos históricos como proféticos: Josué, Jueces, Samuel, Reyes, Isaías, Jeremías, Ezequiel y "los doce profetas" (Oseas, Joel, Amós, Abdías, Jonás, Miqueas, Nahum, Habacuc, Sofonías, Aggeo, Zacarías y Malaquías). Los Escritos (Ketuvim) o Hagiografías son once libros que integran poesía, sabiduría, profecías e historia: Salmos, Proverbios, Job, El Cantar de los Cantares, Ruth, Lamentaciones, Eclesiastés, Ester, Daniel, Esdras-Nehemías y Crónicas. La Biblia, en su conjunto, también puede ser llamada Tanakh, acrónimo derivado de las iniciales de Torá, (Nevi'im) y Ketuvim.
Torá es generalmente traducido como ley, aunque en principio significó enseñanza.
La Torá es el principal texto para el
judaísmo, pues es la fuente fundamental sobre la que sostiene todo el sistema de creencias y valores, de la que emana la ley. Es también objeto de veneración en sí misma, debiendo ser guardada en un
receptáculo especial dentro de la
sinagoga. El hecho de que la Torá sea
leída en la sinagoga hace que también pueda ser llamada Miqra' (Aquello que es leído en voz alta).
Las vicisitudes históricas del pueblo judío obligaron a éste a plasmar de manera escrita sus creencias y tradiciones, dificultando su pérdida. Así, con motivo de la
destrucción del primer templo de
Jerusalén fueron redactados largos fragmentos de la Torá y Profetas y, tras la destrucción del segundo templo, fueron compiladas las tradiciones orales. Estas tradiciones más adelante serán introducidas en el
Mishná y llegarán al Talmud, configurando una especie de "Torá oral" que con el tiempo se ha situado al mismo rango que la escrita. Es opinión común que ambas formas de la Torá fueron entregadas a
Moisés por
Dios en el Sinaí. La escrita fue revelada por Dios a todo el pueblo, mientras que la oral sólo recayó sobre un pequeño grupo iniciado, encargado de transmitirla oralmente a través de las generaciones, hasta que fue compilada por los rabinos. Es por esto que el término Torá puede hacer referencia tanto a las tradiciones bíblicas como a las talmúdicas y, más ampliamente, al conjunto de costumbres y leyes judías.