Durante los reinados de
Jahangir y de
Shah Jahan, la
arquitectura mogol llega a su máximo esplendor. Prueba de ello es este
mausoleo de mármol blanco y un solo piso que surge en un medio natural espléndido, con grandes jardines, canales, cascadas y fuentes. Sobre la blancura marmórea de su superficie, la decoración es lujosa y exquisita, con incrustaciones de piedras preciosas.