La construcción más importante del
reinado de
Salomón fue el Templo de
Yahweh, levantado con materiales y operarios facilitados por
Hiram, rey de
Tiro, en la colina nordeste de
Jerusalén, ocupada en la actualidad por la
Mezquita de la Cúpula de la Roca, colina de larga tradición teofánica. Dicho templo (36,50 por 11 m; altura, 17) era en realidad un gran santuario, en cuya puerta existían dos columnas huecas de bronce de 9,90 m de altura y 2 de diámetro, llamadas Yakin y Bo´az. La estructura del santuario constaba de tres partes: el vestíbulo o "ulam" (5,50 por 11 por 16,50 m), el santo o "hekal" (22 por 11 por 16,50 m) y el santísimo o "debir", reservado exclusivamente al sumo sacerdote. Por los lados se hallaban adosadas otras dependencias secundarias.
En su interior se guardaba el Arca de la Alianza, custodiada por dos magníficos
querubines de madera revestida de lámina de oro. En el patio anterior del templo se hallaba el altar de los holocaustos (har´el) y el llamado mar de bronce, recipiente con capacidad para 787 hectolitros de agua destinada a las purificaciones rituales.