En el lado oriental de la gran plaza de
Chichén Itzá, en cuyo centro se levanta
El Castillo, encontramos otra importante construcción: el Templo de los Guerreros, una pirámide escalonada con cuatro cuerpos y planta cuadrada de 40 metros de lado. En la última plataforma se halla el templo, también de planta cuadrada con 21 metros de lado, situándose hacia el lado oriental de la construcción. Al templo se accede por una ancha puerta que se divide en tres vanos por dos columnas en forma de serpiente, delante de las cuales se halla un
chac-mool; el interior del templo se divide en dos salas. Las escalinatas están limitadas por alfardas decoradas con relieves de serpientes emplumadas.