Se trata del mayor
edificio para espectáculos construido en todos los tiempos. Durante mucho tiempo atrás en el mismo espacio donde está ubicado el Circo, se celebraban
carreras de carros, pero fue durante el reinado de
Augusto cuando adquirió una mayor importancia y monumentalidad. El emperador colocó allí el obelisco de
Ramsés II procedente de
Heliópolis y en el 357 éste fue sustituido, por orden de
Constancio II, por el de
Tutmosis III, de 32,5 metros de altura. Se cree que su capacidad máxima debía ser aun mayor que la que la le atribuye
Plinio el Viejo (250.000 espectadores).