Tutmosis I no tenía derechos sucesorios al trono egipcio al carecer de sangre real. Algunos especialistas dicen que era hijo de
Amenofis I y una concubina llamada Senseneb, aunque otros piensan que sí pertenecía a la familia real, pero a una rama secundaria. La heredera de la corona era la joven princesa Ahmosis, contrayendo matrimonio con Tutmosis I para de esta manera legitimar al monarca. De este matrimonio nacerán dos hijas, por lo que, una vez más, nos encontramos sin heredero varón. La solución vino con una nueva boda entre la princesa
Hatshepsut, hija de Amenofis I y Ahmesis, y el príncipe
Tutmosis II, hijo del rey y de la concubina Mutnefert.
Los trece años de reinado de Tutmosis I estarán caracterizados por la actividad militar en el exterior, al tiempo que se continua el fortalecimiento de la burocracia con el objetivo de crear un poder real poderoso. En la zona de Nubia alcanzó la tercera catarata, construyéndose una fortaleza en Tombos. En Asia atravesó el país de Retenu, legando hasta Naharina, donde sofocó un conato de revuelta realizando una gran matanza. Tutmosis I establecía las bases para la creación del gran Imperio Egipcio. Le sucedería Tutmosis II.